NATURALEZA

Al amparo del Parque de la cordillera Litoral, el valle medio del río Mogent y el camino real, La Roca del Vallès goza de un entorno natural y paisajístico amable y variado y de yacimientos y emplazamientos arquitectónicos llenos de historia que han marcado el carácter y el devenir del territorio a lo largo de los siglos. Este entorno natural único, además, permite a los vecinos y vecinas y visitantes una gran variedad de salidas para ir en bicicleta o paseos por los caminos rurales y por el cauce del río Mogent, una manera muy saludable de conocer los alrededores del municipio.

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Vegetación

La zona por donde transcurre el itinerario correspondería mayoritariamente a una vegetación potencial (CLIMAX) que conocemos como «encinar con durillo» (Quercetum ilícito galloprovinciale, en términos científicos). Esta vegetación se ve alterada por dos factores muy importantes. Por un lado, por la acción del hombre, que con la tala abusiva de encinas ha favorecido la penetración de los pinos (de varias especies) todos menos necesitados de luz que la propia encina. Y por otro lado, la orientación del macizo, que junto a las frecuentes nieblas proporciona en este sector del macizo un nivel de humedad y frescura que favorece la presencia de especies más submediterráneas o montañesas como los robles, los abundantísimos musgos y los líquenes. El sotobosque hace gala también de esta combinación de factores, por lo que durillos, brezos y madroño, junto con otros arbustos conviven sustituyéndose o alternado según la luz, el suelo o el nivel de degradación que el bosque haya sufrido.

Llegados a la colina y ya de camino por el PR (sendero de pequeño recorrido), la abundancia de los pinos es abrumadora, acompañados, como no podría ser de otra manera, por el madroño y el brezo. El pino piñonero, pino blanco, pino marítimo y pino de California conviven de manera aparentemente desordenada y caótica. Este punto de encuentro de caminos ofrece al visitante unas vistas excelentes del Vallès. Bajando hacia el torrente irán apareciendo algunos ejemplares de pino salgareño y finalmente nos adentraremos en el bosque de ribera, auténtico embajador de las comunidades vegetales eurosiberianas. Su humedad y frescura invitarán la presencia de caducifolios como el avellano y el aliso, acompañados de plantas como helechos, patas de yegua, carex, juncos, etc., todas ellas indicadoras de que nos encontramos en otro ambiente natural típico de las orillas de los cursos de agua mediterráneos.

Fauna

Hablar de los animales que ocupan un territorio siempre resulta complejo por la dificultad de observación que en muchos casos acarrea, sobre todo en cuanto a los vertebrados. En cierto modo, habrá que hacer un «acto de fe» y pensar que tendremos que confiar en los rastros, huellas, restos de alimentación u otros datos indirectos, si pretendemos hacernos una idea, por ejemplo, de los mamíferos que habitan una zona concreta. ¡Salvo que tengamos un poco de suerte y nos sorprenda algún jabalí distraído o algún zorro curioso! La Fauna que se espera encontrar en esta zona del recorrido propuesto es la propia de la región mediterránea. Así, en las zonas de matorrales y bordes del camino, encontraremos algunos mamíferos: conejos, zorros, tejones, jabalíes (omnipresentes en todos los ambientes del recorrido). Y ciertas aves, perdices, currucas, verderones, verdecillos, pinzones y jilgueros, muestran su preferencia por estas zonas de vegetación poblada de arbustos aislados que, algunas especies, utilizan como atalaya para marcar territorios.

En zonas más boscosas es posible oír el petirrojo, los herrerillos, el escandaloso arrendajo, las torcaces, el pito real o el mirlo; y de noche, el intrigante canto del cárabo. Huelga decir que en las zonas donde menudean los pinos suelen haber en el suelo la presencia de piñas roídas por ardillas o ratones de bosque. Los reptiles están más presentes en las zonas secas y rocosas; es allí donde se esconden las lagartijas comunes de cola larga, los lagartos, la serpiente blanca o la espléndida culebra verde o de Montpellier. Estos ofidios se convierten en posibles presas para una de las águilas más bellas de nuestro cielo mediterráneo: el águila culebrera-especialista en la captura de reptiles- que nos visita a partir de la primavera, proveniente del continente africano.

Cerca de la ribera es fácil oír (o incluso avistar) a la rana y el sapo; el sapo común y el sapo corredor o la salamandra, etc. Todos estos anfibios gozan de la humedad y frescura de estos lugares. Y, allí, donde el agua esté suficientemente tranquila, quizá pase nadando alguna culebra de agua buscando alguno de los anfibios antes mencionados. Cabe decir que en los setos y matorrales cercanos a las zonas ribereñas podemos oír el espléndido canto del ruiseñor; eso sí, solamente cuando llega el buen tiempo. También podremos ver cruzar las copas verdes de los alisos y los chopos el precioso oriol, pájaro veraniego al igual que el ruiseñor, que con su exótico canto y sus llamativos colores evoca las lejanas tierras tropicales de donde proviene.

Los artrópodos (insectos, arañas, ciempiés, entre muchos otros) existentes en cualquier comunidad vegetal, incluidos los pinares, son extraordinariamente numerosos. Aunque en los pinares el número de flores sea relativamente escaso, concretamente, los insectos son abundantes no únicamente por su movilidad (escarabajos, mariposas, moscas, mosquitos, abejas, avispas, hormigas, etc.), sino porque muchas de las larvas son vegetarianas o parásitas, por lo que los adultos pueden buscarse en lugares adecuados donde poder colocar las puestas. Por otro lado, la enorme cantidad de especies de artrópodos y el desconocimiento de la mayor parte de estas especies por parte del gran público, hacen inviable redactar un listado. No obstante, cabe destacar algunos ejemplos muy conocidos o fáciles de ver. En todo el recorrido se observan unos bolsones en los pinos que corresponden a colonias de oruga de la procesionaria del pino, especie bastante conocida por los trastornos que ocasiona al ser humano debido a la afectación alérgica que produce el contacto con los pelos de las orugas. En los tocones de los pinos, durante la primavera pululan las termitas, y durante el verano podemos escuchar el canto de las cigarras o ver revoloteando varias especies de mariposas, abejas y avispas, e incluso cucarachas, alrededor de las flores. Tampoco podemos olvidar los escolitinos, escarabajos barrenadores de la madera, que dejan sus huellas de galerías en el reverso de la corteza. Varias familias de arañas; construyen vistosas telarañas entre las ramas del brezo y otros arbustos creando masas largas más o menos cóncavas o convexas. El listado de artrópodos sería interminable, por lo que invitamos a los caminantes a llevar guías durante el recorrido que les ayuden en la tarea de identificación.

Geología

El territorio por donde transcurre la ruta es de naturaleza granítica, como lo es, de hecho, la mayor parte del macizo de Céllecs y la Cordillera Litoral en su conjunto. Esta composición determinará las propiedades ácidas del suelo y las características del relieve.

En efecto, las formas son predominantemente suaves, aunque se puedan encontrar algunos acantilados fruto de fracturas o diaclasas donde aflora el granito grisáceo propio de la zona. El resultado de la acción erosiva del agua y el viento y en menor grado los cambios de temperatura han formado las «bolas» o grandes bloques redondeados, donde la erosión además, a menudo ha creado «alvéolos» o incluso agujeros de diámetro considerable; algunos de ellos bastante conocidos en la Ruta Prehistórica por haber sido objeto de la actividad humana desde muy antiguo.

Resulta frecuente la presencia de arena en los lugares bajos y caminos. Esta arena permeable, resultado de la degradación de los feldespatos del granito forma importantes depósitos, incluso playas, en la vecina comarca del Maresme. Igualmente destacables son los badenes que encontraremos en el camino de subida, que además de dificultar la marcha, dejan al descubierto afloramientos de diques y filones de materiales más duros, como son la aplita y la pegmatita que atraviesan los batolitos graníticos que forman el macizo. Es importante destacar que estos materiales minerales han sido objeto de explotación, como se torna evidente en la cantera, al comienzo y finalización del recorrido.

Actividades humanas

La explotación mineral en canteras de granito es una de las actividades económicas tradicionales del ser humano en el macizo. Esta actividad no siempre ha tenido en cuenta el respeto necesario hacia el medio, por lo que ha causado un fuerte impacto en el paisaje de la cordillera.

Otra actividad económica vinculada a los bosques que atravesamos es el carboneo. Esta práctica, ahora en desuso por las nuevas fuentes energéticas, dio lugar a toda una cultura por parte de los hombres que la practicaban, y que a menudo tenían que pasar meses viviendo en el bosque con una economía de subsistencia primaria y de raíces ancestrales. Cabe decir que, esta cultura silvícola ha caído en el olvido o se conserva de manera puramente anecdótica. Finalmente, quisiéramos mencionar una actividad económica ligada al bosque, esta sí de total vigencia, como es la de las plantaciones o cultivos forestales. Ejemplo de ello sería la plantación de pino marítimo de Ca l’Argent. Esta es una actividad económica que todavía da rendimiento económico al macizo, pero que hay que llevar a cabo con mucho sentido común y conocimiento de los mecanismos de dinámica forestal, con el fin de evitar el excesivo impacto en la ecología del macizo (recordemos que actualmente se encuentra bajo la protección del PEIN), de manera que puedan convivir en armonía el trabajo de explotación forestal y el respeto a los bosques, y a su rica flora y fauna.

Árboles y arboledas monumentales

Estos dos elementos están muy presentes en todo el municipio y se han catalogado las zonas de interés, señalando 23 elementos en el catálogo de árboles y arboledas monumentales del término. Además, se han inventariado dos estanques y un refugio de fauna salvaje en el paraje de Can Sant Pere y el Parque de la Cordillera Litoral, al estar protegida y considerada por ley como una zona de especial interés natural.

Por otro lado, La Roca cuenta con un total de 73 especímenes botánicos singulares y diferentes, la mayoría de los cuales corresponden a los árboles y arboledas del término. El resto de los elementos de interés natural está formado por 5 elementos, 4 de ellos correspondientes a flores (Carex Grioletti, Tesdalia coronopifolia, perejil veneciano, Orphrys Bertolonii Moretti subsp. Cataunica, orquídea de otoño) y un último elemento faunístico, el tritón verde, un anfibio muy raro, que se ha documentado en el Parque de la Cordillera Litoral y se encuentra dentro del municipio.

Se puede consultar la ficha de los elementos naturales del municipio en este enlace: http://patrimonicultural.diba.cat/index.php?codi_ine=08181

Las rutas

Sendero de la Brolla

Una de las ventajas más relevantes del municipio es el entorno natural, del que destaca el buen estado de conservación y su extensión.

Este es uno de los itinerarios propuestos que transcurre por zona de cultivos y nos acerca al bosque mediterráneo. Es ideal para los aficionados a la ornitología.

Los monumentos que se encuentran en este tramo de La Roca del Vallès a Santa Agnès de Malanyanes y de vuelta a La Roca:

  • Ayuntamiento
  • Castillo
  • Iglesia de St. Sadurní
  • Bassa dels Ànecs
  • Garza real

Santa Agnès de Malanyanes

Una de las ventajas más relevantes del municipio es el entorno natural, del que destaca su buen estado de conservación y su extensión.

Este es uno de los itinerarios propuestos para disfrutar del paisaje y conocer una parte del patrimonio de La Roca del Vallès. Es ideal para los aficionados a laornitología.

Los monumentos que se encuentran en este tramo de La Roca del Vallès a Santa Agnès de Malanyanes y de vuelta a La Roca:

  • Ayuntamiento
  • Castillo
  • Ermita de Malanyanes
  • Bassa dels Ànecs
  • Garza real